viernes, 2 de abril de 2010

Autumn.

Es calida y tambien es ausente. Era algo ausente, que no reflejaba alegria cuando uno la veia, mas bien reflejaba melancolia.
Y todos se sentaban en los bancos naranjas, y el viento soplaba suave por sus rostros. Pensaban y pensaban, sentian la lejana alegria que un dia asi les podria causar.
De repente, cae una gota en su nariz, mira al cielo, ése que estaba gris. Levanta su mano derecha y su palma daba al cielo, ese gris compadre que siempre acompaña en todo momento.
Cayeron tres gotas mas en su mano y una suave brisa volvio a correr por su rostro. Ella se levanto del asiento, la plaza se torno en un simple silencio, que estaba cubierto de hojas; una leve lluvia empezo a caer del cielo, ese gris compadre que saca las lagrimas de la cara y las confunde entre sus gotas y luego las seca el viento.
Pero nada de llantos va a ver en esta historia.
Ella comenzo a caminar con su vestido color cafe, con bordes color canela y su pelo color rojizo comenzo a mojarse conforme pasaban los segundo. Las gotas se rebelaron, se hicieron inevitable. Las hojas robolotearon, y se acomodaban desordenadamente en el aire.
La joven miro al cielo, cerro los ojos, paro de caminar y sonrio con la mano derecha levantada y su palma desnuda miraba al cielo, ese gris compadre que la acompañaba.

Cierto -dijo ella-, comenzo el otoño.

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